Estamos impresionados y desbordados ante la que es la mayor crisis migratoria en Europa desde la Segunda Guerra Mundial en toda Europa, que huyen de la guerra y la miseria. las diócesis de Madrid, Barcelona, Málaga, Valencia o Compostela, entre otras, han anunciado una batería de medidas que se suman a los comunicados de la Conferencia Episcopal, Cáritas, Confer, Justicia y Paz o Acción Católica.

Así, en Madrid, Carlos Osoro ha convocado una Mesa por la hospitalidad en la Iglesia en Madrid para abordar la situación de los refugiados y desplazados que llaman a las puertas de Europa y dar una respuesta conjunta y coordinada desde la Iglesia madrileña. El arzobispo de Madrid ha mostrado su preocupación por esta crisis humanitaria en su última carta semanal, en la que pide que «no robemos la dignidad del hombre»: «Trabajemos incansablemente por quienes llegan de otros lugares. Hagamos que se reconozcan sus derechos, y todo lo que está en nuestra mano para que todos los que llegan encuentren hermanos que les reconocen en su dignidad de imagen y semejanza de Dios».

Por su parte, el Arzobispado de Barcelona ha decidido destinar parte del edificio de La Conreria, el antiguo Seminario Menor Diocesano, para acoger familias de refugiados. En los últimos meses, Cáritas Diocesana de Barcelona ha ido dando apoyo económico a muchas familias de refugiados en situaciones vulnerables que están gestionando sus peticiones de asilo y poniendo sus recursos para paliar las situaciones de sufrimiento de estas personas y familias. El cardenal arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, pide a los diocesanos, familias e instituciones, que tengan una actitud de acogida y que ayuden a estos hermanos necesitados. Pide también a las parroquias y comunidades que recen para que desaparezcan las causas que provocan fundamentalmente las migraciones actuales: las guerras y la falta de trabajo en los lugares de origen.

«Si les hablo con sinceridad», dijo el arzobispo compostelano, Julián Barrio, «claro que nos preocupa si se abre o no la Puerta Santa Jacobea, pero me preocupa mucho más en este momento cómo ver cómo nuestra Diócesis puede contribuir a la acogida de algunos refugiados». Monseñor Barrio se refería al drama que están viviendo en estos momentos tantos refugiados procedentes de países en conflicto bélico o con dificultades económicas, cuyas imágenes recientes han conmocionado a la opinión pública europea. «Es verdad que nosotros no los hemos echado fuera de su país, pero nada que afecte a los demás nos puede ser ajeno», dijo monseñor Barrio.

El arzobispo compostelano aludió a la disponibilidad de la Iglesia española para afrontar este reto humanitario y recordó la acogida que «se está haciendo desde Cáritas» para atender las necesidades de tantas personas vulnerables que han tenido que abandonar sus países.