Misas: Horarios e intenciones

Jueves 25:

18,00 h.: en Dexo. (Aforo: 20 personas).

Viernes 26: 

18,00 h.: en Serantes. (Aforo: 48 personas).

Sábado 27:

18,00 h. en Serantes. Por las Ánimas del Purgatorio; por las intenciones de Loly Lista. (Antes, servicio de confesiones).

Domingo 28 (II de Cuaresma): 

10,00 h. en Serantes. Por la Parroquia. (Aforo: 48 personas).

11,15 h.: en Serantes. Por Arturo Míguez de la Iglesia y su hija Mónica; por Josefa y Dominga Sánchez Echániz; por Soledad Núñez Mosteiro. (Aforo: 48 personas). 

12,30 h.: en Serantes. Por las intenciones de las familias Vázquez Aguilera y Vaquero Cruzado; por Rafael Nieto, esposa Mª Carmen Yáñez e hijo Rafael; por Lita, Maruxa y Matucha Corredoira Rodríguez; por Jacinto Lozano y su hijo Carlos. (Aforo: 48 personas).

18,00 h.: en Serantes. (Aforo: 48 personas). 

Exposición del Santísimo

El viernes 26, al remate de la Misa se expondrá el Santísimo Sacramento para pública adoración hasta la 7 de la tarde donde se dará la bendición.

Cuaresma

Apenas habíamos salido de la Navidad, ya está la Madre Iglesia cubriéndonos la cabeza con ceniza. Y, con lo de la pandemia, incluso sin habernos antes cuidado por carnavalear… Pero, cuarenta días no es demasiado tiempo para someterse a una cura de autenticidad, para purificar nuestros amores y nuestros odios, para sanear nuestra mente y ser capaces de devolverle a la cruz su sentido más positivo. La conversión, si es verdadera, duele. Como cuando el dentista nos toca el nervio enfermo. Si no le hacemos daño al “hombre viejo” es que no hemos puesto el dedo en la llaga, nos habremos contentado con cambiar el color o el repertorio de cantos de la liturgia, o con unas pequeñas abstinencias. Cosas buenas, pero no suficientes, Es adentro donde tiene que bajar la conversión: tocando raíces: egoísmo, materialismo, pereza, superficialidad, pasotismo…

Confesiones 

Recordamos que los sábados, media hora antes de la Misa, hay servicio de confesiones. 

Abstinencia

El cuarto mandamiento de la Santa Madre Iglesia prescribe: “Abstenerse de comer carne cuando lo mande la Iglesia en los tiempos de penitencia que nos preparan para las fiestas litúrgicas, contribuye a hacernos adquirir el dominio sobre nuestros instintos y la libertad del corazón”.